UABC-ODS

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Instituto de Investigaciones en Ciencias Veterinarias.

Sustaina Forraje – Energía, suelo y alimento en equilibrio.

 

Descripción

El proyecto consiste en la recuperación y aprovechamiento productivo de las tierras agrícolas del Instituto, mediante el establecimiento de forrajes sustentables como el pasto bermuda Cynodon dactylon cv. Tifton 85, complementado con especies forrajeras cíclicas de invierno como el rye grass. Este sistema permite mantener al ganado el mayor tiempo posible en praderas, reduciendo la dependencia de forrajes comerciales.

A diferencia de administraciones anteriores, en las que las áreas agrícolas permanecían sin cultivo, la gestión actual ha impulsado la reactivación productiva con un enfoque sustentable. Para la preparación del terreno se emplean excretas provenientes de los corrales de producción pecuaria como fuente de fertilización orgánica, disminuyendo el uso de insumos químicos.

Este manejo genera beneficios adicionales, ya que evita que el suelo permanezca desnudo, reduciendo riesgos de erosión, pérdida de microbiota y deterioro de la flora y fauna nativas. Asimismo, favorece la captura de carbono, mejora la infiltración y retención de agua y genera un microclima que mitiga los efectos del calor extremo característico de la región. Todo ello fortalece el equilibrio del ecosistema y potencia la sostenibilidad agrícola.

Detalle visual del proyecto

Problemática

Imagen de la problemática

En las dos administraciones previas, las áreas agrícolas del Instituto estuvieron prácticamente abandonadas, lo que generó dependencia total del mercado para la compra de forrajes destinados a la alimentación animal. Esta falta de aprovechamiento también derivó en suelos desnudos, con efectos negativos en la fertilidad y en el entorno.

Objetivo

Imagen del objetivo

Consolidar un modelo de producción sustentable de forrajes que reduzca la dependencia del mercado externo, mejore la salud del suelo mediante la incorporación de excretas como fuente de materia orgánica y ofrezca a los estudiantes espacios de aprendizaje práctico e investigación en manejo de praderas, alimentación animal y ganadería regenerativa.

Impacto

El proyecto ha permitido transformar un área agrícola previamente subutilizada en un espacio productivo, didáctico y sustentable, con impactos directos en la reducción de costos de alimentación, la formación académica y la sostenibilidad ambiental.

Desde diciembre de 2024, bovinos y equinos se mantienen en pastoreo continuo; el excedente de forraje se destina a animales que no permanecen en praderas, como ovejas y cabras, lo que ha disminuido de manera significativa la compra de forraje externo y, con ello, la dependencia de insumos comerciales. Esta estrategia incrementa la autosuficiencia alimentaria del Instituto y reduce su vulnerabilidad ante las fluctuaciones del mercado.

El área de cultivo se ha consolidado como un espacio didáctico-productivo, en el que estudiantes de Medicina Veterinaria y Zootecnia fortalecen su aprendizaje práctico en manejo forrajero, pastoreo y gestión agropecuaria. El proyecto fomenta la conciencia sobre el uso racional de los recursos y vincula la formación académica con la sostenibilidad.

Gestión de excretas y ahorro operativo

El pastoreo directo en campo ha reducido la acumulación de estiércol y orina en corrales, lo que ha implicado:

• Menor necesidad de retiro de excretas, con ahorro económico y operativo.
• Disminución del uso de maquinaria y energéticos destinados a la alimentación.
• Menor depreciación de las instalaciones de confinamiento.
• Ahorro en horas-hombre destinadas a la alimentación diaria.

Impacto ambiental y sostenibilidad

La reducción en la acumulación de estiércol en corrales permite estimar una disminución del 30 al 40 % de las emisiones de metano (CH₄) asociadas a la fermentación anaerobia (FAO, IPCC; Herrero et al., 2016). Cada tonelada de estiércol depositada en campo aporta en promedio de 5 a 10 kg de nitrógeno, de 2 a 3 kg de fósforo, de 5 a 8 kg de potasio y entre 200 y 300 kg de materia orgánica, lo que mejora la fertilidad y estructura del suelo.

El pastoreo controlado favorece la recuperación de los suelos al mejorar la infiltración, reducir la compactación y contribuir al secuestro de carbono, estimado entre 0.3 y 1.0 toneladas de carbono por hectárea por año (Lal, 2020). Asimismo, la siembra y aprovechamiento de forrajes contribuye a la conservación del suelo, la prevención de la erosión y la promoción de prácticas agrícolas sostenibles, enriqueciendo la biodiversidad vegetal.

Responsables

M.C. Luis Mario Muñoz del Real.

Colaboradores

Arturo Rubio Maldonado.

Evidencias