UABC-ODS

ODS 16
Instituto de Investigaciones Sociales.

Necropolítica transfronteriza: Análisis conceptual y metodológico aplicado al campo de seguridad en la región CaliBaja.

 

Descripción

México se encuentra en un continuum de violencia desde hace varias décadas. Para algunos especialistas, la violación a los derechos humanos por parte del Estado mexicano es tan severa que lo consideran estar en una fase de necropolítica, mientras que otros consideran que alcanzó el estadio de necromáquina. Durante las últimas dos décadas, Tijuana se ha posicionado en los rankings nacionales como epicentro de la violencia criminal, no obstante formar parte de la próspera región "CaliBaja". Hoy en día, esta región es la más letal de la franja fronteriza entre México y Estados Unidos. Ambas ciudades, de forma independiente, superan los dos mil homicidios anuales.

Ante esta apabullante e híper compleja realidad en ambos lados de la frontera, el presente proyecto tiene por objetivo construir un marco teórico-metodológico especializado en necropolítica transfronteriza, particularmente en el campo de la seguridad. El proyecto se sostiene en una metodología de corte cualitativo fundamentada en el biocentrismo.

Detalle visual del proyecto

Problemática

Imagen de la problemática

Desde el enfoque antropocéntrico, México se encuentra en un continuum de violencia desde hace varias décadas. De acuerdo con reportes internacionales, ocupa la cuarta posición a nivel mundial —por debajo de Colombia, Congo y Myanmar— entre los países más letales debido a la violencia armada. Como se menciona en la sección de antecedentes, las violencias presentes en el país son múltiples y convergentes: violencia política, violencia criminal, violencia de género, violencia estructural y violencia postestructural. Para algunos especialistas, la violación a los derechos humanos por parte del Estado mexicano es tan severa que lo consideran en una fase de necropolítica, mientras que otros consideran que alcanzó el estadio de necromáquina.

Desde 1990 hasta la fecha, México registra 608,866 víctimas de homicidio doloso asociado al crimen organizado, de las cuales 22,863 se han perpetrado exclusivamente en el municipio de Tijuana, Baja California. Asimismo, en mayo de 2022 se superaron las 100 mil desapariciones forzadas en el país; se estima que más de 16 mil de estas corresponden a Tijuana. Además, en 2019 se calculó que 226 mujeres y niñas murieron en Tijuana por violencia de género, aunque solo 13 de estos casos fueron acreditados legalmente como feminicidios, debido a la incapacidad de las autoridades para realizar peritajes en tiempo y forma. En materia de tráfico ilícito de especies, desde hace décadas Tijuana se encuentra entre los mercados ilícitos más importantes del mundo. En efecto, Tijuana no solo presenta las tasas más elevadas de violencia homicida en Baja California, sino que también se ubica entre las ciudades más revictimizadas por la violencia postestructural a nivel global.

La tasa de letalidad en Tijuana es crónica y particularmente elevada. En 2022 se registraron 106 víctimas fatales por cada 100 mil habitantes, mientras que la tasa promedio global es de seis homicidios dolosos. Valencia (2022) explica que, especialmente en las fronteras, se visibilizan más los efectos del capitalismo gore:

“Así, deducimos que de la unión entre la episteme de la violencia y el capitalismo deviene su andadura en el estado de excepción en el que se desarrolla la vida en múltiples confines del planeta, con especial ahínco en los países con economías deprimidas que se conocen como tercer mundo, y en las fronteras entre estos y el primer mundo. Hacemos hincapié en el hecho de que es prioritariamente en el Tercer Mundo y sus fronteras donde los efectos del capitalismo gore son más evidentes y brutales. Este énfasis descansa en nuestro interés por mostrar que, si bien es cierto que las prácticas gore —al menos las más frontales— parten del tercer mundo, también lo es que, para reflexionar sobre ellas, sobre sus lógicas, sus procesos y sus consecuencias, debemos trazar puentes conceptuales, desarrollar un conocimiento menos exotizante y más cercano a las acciones y demandas bajo las cuales se maneja la realidad tercermundizada; porque es esta quien nos dará noticia de los fenómenos a los cuales se está enfrentando ya —y se seguirá enfrentando— el primer mundo.” (Valencia, 2022, p. 39).

Conceptualmente, la frontera tiene al menos dos lados: el de aquí y el de allá. Por ello, para comprender Tijuana, es indispensable incluir al condado de San Diego. Esto se debe a que, además de la dualidad conceptual del término “frontera”, Tijuana es la única zona metropolitana mexicana contigua a otra zona metropolitana internacional, cuyo flujo diario de cruces internacionales vía terrestre alcanza aproximadamente 120 mil vehículos, 63 mil peatones y 6 mil camiones de carga, cifras que ningún otro puerto terrestre norteamericano gestiona.

Tijuana es el municipio más poblado de México y presenta el mayor crecimiento demográfico. Se está consolidando como una ciudad global que se interconecta con dos potencias: China y Estados Unidos. Además, forma parte de la región conocida como “CaliBaja”, que abarca las zonas metropolitanas de Los Ángeles, San Diego y Tijuana, constituyendo una megalópolis que trasciende fronteras culturales, económicas, sociales, políticas y de biodiversidad. Este núcleo geográfico, según especialistas, “es un motor con un valor económico de 230 mil millones de dólares, con más de 5 millones de habitantes y cerca de 2 millones de personas empleadas” (Williams et al., 2023).

El término “CaliBaja” surgió tras la ola de violencia de 2008-2010 y fue acuñado por organizaciones civiles y el sector empresarial gastronómico de clase media como estrategia para revertir la estigmatización y revictimización de la ciudad y su población. Desde un enfoque binario simplista, CaliBaja puede ser percibida como un oasis, pero para otros es un espejismo fundado en el capitalismo gore, que, como señala Valencia, devora a las víctimas “creativamente” mediante la sobreespecialización de la violencia en los cuerpos.

En San Diego, si bien las tasas de homicidio históricamente habían sido menores que las de Tijuana, en años recientes han alcanzado hasta dos mil homicidios dolosos anuales, cifra sin precedentes en la historia local. Otro indicador preocupante es el aumento de los suicidios entre jóvenes, que se incrementó hasta un 86% entre 2017 y 2022.

La ciudad de San Diego, con su pujante economía y su robusto aparato de legalidad respetuoso de los derechos humanos, es testigo de la pesadilla que viven más de 10 mil personas en situación de calle, de todas las edades. La gubernamentalidad, lejos de resolver este problema, los excluye, segrega y desprecia sistemáticamente por su incapacidad de consumo capitalista, convirtiéndolos en homo sacer. Estudios señalan que la población en situación de calle en San Diego crece anualmente un 14%, con un gasto promedio anual en vivienda de 36 mil dólares, lo que obliga a muchas familias a vivir en Tijuana y trabajar en San Diego.

En Los Ángeles, la situación es aún más grave. Con casi 70 mil personas en situación de calle, algunas comunidades se autodenominan “comunas”. En 2021, 2,200 personas en situación de calle murieron por sobredosis, y entre enero y julio de 2023, la pandemia de opiáceos cobró más de 6 mil vidas.

Así, mientras CaliBaja ostenta un poder económico de 230 mil millones de dólares anuales, el capitalismo gore descrito por Valencia destruye sistemáticamente a las personas más vulnerables, mutiladas y abandonadas por la necropolítica. En ambos lados de la frontera Tijuana-San Diego, la gubernamentalidad desempeña un rol activo en el desecho de vidas humanas y en la cosificación de cuerpos, amparada por una legalidad burguesa-punitiva.

Objetivo

Imagen del objetivo

Construir un marco teórico-metodológico especializado en necropolítica transfronteriza —con especial énfasis en el campo de la seguridad— aplicado al caso de estudio de la región CaliBaja (California - Baja California).

Impacto

Se publicaron tres capítulos de libro y dos artículos indizados, todos altamente especializados en la prevención del tráfico ilegal de armas de fuego, suicidios, homicidios dolosos y la criminalización de personas en situación de calle y movilidad en la microrregión Tijuana-San Diego. Estos productos permitieron sensibilizar y alertar a la comunidad fronteriza y a sus tomadores de decisiones, difundiendo los resultados a través de medios locales de información.

Asimismo, se diseñó un diplomado de alta especialidad en modalidad virtual sobre necropolítica y memorialización, con la participación de docentes de UABC e internacionales, en colaboración entre el Instituto de Investigaciones Sociales y la Facultad de Ciencias Humanas. A través de este diplomado, se buscó sensibilizar y actualizar a un público más amplio.

Se formó el Seminario Internacional “Necropolítica y Memorialización en América Latina”, con más de 20 integrantes adscritos a instituciones de México, Colombia, Argentina, Sudáfrica y Estados Unidos, entre otros. El seminario, coordinado por el Instituto de Investigaciones Sociales y la Facultad de Ciencias Humanas, se realiza trimestralmente en modalidad virtual y es visualizado por aproximadamente 4,000 personas.

Además, participé como investigadora invitada en Brasil y Polonia, ofreciendo ponencias sobre el tema. También fui anfitriona de cinco investigadores, lo que contribuyó a enriquecer la dinámica académica del Instituto de Investigaciones Sociales, la Facultad de Ciencias Humanas y el Instituto de Investigaciones Culturales.

Responsables

Zulia Yanzadig Orozco Reynoso.

Colaboradores

David Rocha Romero, Sergio Gilberto Capito Mata, Ana Cecilia Arteaga Bohrt, Oscar Bernardo Rivera García.

Evidencias