Descripción
El proyecto se desarrolla bajo un marco metodológico orientado a la multidiversidad, integrando técnicas de georreferenciación y análisis relacional entre humanos y no humanos. Para el análisis integral de la convivencia desde un enfoque no antropocéntrico, se emplea el modelo del sistema del actor y su herramienta asociada, el caleidoscopio de la experiencia (Stoecklin, 2012). Esta metodología permite trabajar directamente con niñas y niños para reflexionar sobre sus experiencias comunitarias, promoviendo su participación activa y el desarrollo de una mirada crítica en torno a cinco dimensiones centrales: acciones, relaciones, territorio, valores y motivaciones.
La investigación se desarrolla a partir de un diseño mixto secuencial exploratorio, que combina datos cualitativos y cuantitativos para generar explicaciones integradas (Castañer et al., 2013). En la fase diagnóstica se aplican técnicas de mapeo territorial, dibujos, entrevistas y el caleidoscopio de la experiencia, con el fin de recuperar la voz de los distintos actores desde sus propios contextos. Posteriormente, la intervención educativa se implementa mediante un diseño de investigación-acción, que incluye observación participante y entrevistas semiestructuradas a informantes clave, reconociendo a niñas y niños como coinvestigadores en la puesta en marcha y el seguimiento de las estrategias. El impacto de la intervención se evalúa mediante sociogramas y la triangulación de datos cualitativos y cuantitativos.
El estudio se lleva a cabo en dos entidades federativas de México: Estado de México y Baja California, particularmente en los municipios de Nezahualcóyotl y Ensenada, regiones caracterizadas por altos índices de violencia hacia la niñez (Red por los Derechos de la Infancia en México, 2021) y por procesos intensos de migración interna (INEGI, 2020). Las colonias seleccionadas —Evolución, en Nezahualcóyotl, y 1989, en Ensenada— comparten condiciones de marginación, movilidad poblacional y elevados índices de violencia.
La población beneficiada incluye a estudiantes, docentes, directivos y miembros de la comunidad educativa, quienes participan activamente en el proceso de investigación e intervención. Asimismo, se promueve un impacto indirecto en las familias y comunidades escolares a través de la creación de un laboratorio social de convivencia, concebido como un espacio de co-creación y diálogo entre los distintos actores.
Problemática
Las formas en que nos relacionamos y resolvemos conflictos siguen siendo un reto en la política educativa, ya que persisten conductas nocivas y violentas en las escuelas. Estas conductas se legitiman desde la niñez por los medios de comunicación y los ejemplos de convivencia adquiridos en el ámbito familiar, perpetuando prácticas que afectan la convivencia. Además, las dinámicas sociales violentas también influyen en cómo nos relacionamos con el entorno físico y natural. En este sentido, el reto educativo es aprender a convivir bajo principios de cuidado y respeto hacia las personas humanas y no humanas.
El objetivo del proyecto es generar respuestas que favorezcan la convivencia con la diversidad cultural y el territorio, impulsando relaciones solidarias en las escuelas, donde las niñas y los niños desempeñen roles activos en la construcción de nuevas formas de convivir. El proyecto analizará cómo las niñas y los niños interactúan en los contextos escolares desde un enfoque ecosocial, que estudia las relaciones en el territorio considerando sus dimensiones históricas, culturales y relacionales. Este enfoque propone un análisis de la convivencia escolar desde una perspectiva no antropocéntrica ni adultocéntrica, transformando las dinámicas e interacciones y replanteando la convivencia escolar mediante relaciones paritarias y de cuidado.
El proyecto se desarrollará bajo un marco metodológico para la multidiversidad, utilizando un sistema de análisis de las relaciones, actividades, motivaciones, territorio y valores que influyen en las interacciones entre personas humanas y no humanas. También se emplearán técnicas de georreferenciación para identificar las escuelas afectadas por la migración interna y los problemas de convivencia, en particular en Baja California y el Estado de México, donde la migración interna es frecuente y las dinámicas sociales son más complejas.
Se establecerá un laboratorio social como espacio para generar respuestas interdisciplinarias mediante la investigación y el diálogo entre distintos actores de la comunidad y la escuela, promoviendo el aprecio por la diversidad cultural, social y territorial. Este laboratorio permitirá que las niñas y los niños desempeñen roles activos en el diseño, implementación y evaluación de estrategias educativas.
El procedimiento se llevará a cabo en tres fases. En la primera fase, se creará un laboratorio social potenciando la participación de la niñez, en colaboración con profesoras, profesores, investigadores y la comunidad, para realizar diagnósticos educativos sobre la convivencia escolar. En la segunda fase, se desarrollarán y perfeccionarán las estrategias de intervención basadas en los diagnósticos, con el fin de abordar los problemas de convivencia identificados. Finalmente, en la tercera fase, se evaluarán estas estrategias y se difundirán los logros del laboratorio a nivel estatal, con el objetivo de generar sinergias con otras escuelas y brindar apoyo práctico para mejorar la convivencia.
Objetivo
Desarrollar estrategias educativas situadas que promuevan la convivencia escolar desde una perspectiva ecosocial, fomentando el replanteamiento de las relaciones entre los seres humanos, los no humanos y el territorio que habitan. Esto se logrará mediante la creación de un laboratorio social de convivencia escolar con enfoque ecosocial, que facilite la implementación de métodos participativos y promueva un rol activo de la niñez en el análisis de las interacciones entre humanos, naturaleza y entorno, en las regiones de Baja California y Estado de México.
Impacto
El proyecto se enmarca principalmente en los siguientes ODS:
ODS 4. Educación de calidad, al promover entornos educativos inclusivos, seguros y participativos que fortalecen la calidad de la enseñanza y el aprendizaje.
ODS 16. Paz, justicia e instituciones sólidas, al favorecer la construcción de espacios de diálogo, cooperación y resolución pacífica de conflictos dentro de la escuela.
ODS 17. Alianzas para lograr los objetivos, ya que el laboratorio social funciona como un espacio de co-creación que integra la participación de estudiantes, docentes, directivos y comunidad, fortaleciendo la colaboración interinstitucional y comunitaria.


