Descripción
Se realizó una revisión sistemática sobre estudios que reportaban asociaciones entre el uso de condón y el consumo de drogas, con estudios revisados de diferentes bases de datos.
Problemática
En la actualidad, tanto las infecciones de transmisión sexual (ITS) como las adicciones son un problema de salud pública importante. En el 2019, a nivel mundial existen 38 millones de personas que viven con el VIH, de las cuales aproximadamente 1.8 millones viven en América Latina (CENSIDA, 2019). La propagación de las enfermedades transmisibles se ha asociado con la movilidad poblacional; en esta se incluye a los migrantes, los cuales tienen 10 veces mayor riesgo de adquirir VIH/sida (Yáñez-Álvarez, Sánchez-Alemán, & Conde-González, 2011) en comparación con otros grupos poblacionales, debido a que la migración facilita que mayor número de personas se relacionen entre sí y que estén propensos a tener múltiples y recurrentes relaciones sexuales sin protección, además del uso de drogas (Magis-Rodríguez et al., 2009) y alcohol; por lo tanto, aumenta la probabilidad de transmisión de enfermedades infecciosas, incluyendo a las personas que son deportadas (Althoff et al., 2013; Muñoz et al., 2013; Guerra-Ordoñez et al., 2017; Parrado, Flippen & McQuiston, 2004; Yáñez-Álvarez, Sánchez-Alemán & Conde-González, 2011), entre ellas el VIH (Yáñez-Álvarez et al., 2011). El consumo de drogas es un fenómeno que se incrementa año con año; se estima que en el 2018, de la población mundial con edades comprendidas entre 15 a 64 años, 269 millones de personas consumen algún tipo de droga; referente al consumo de drogas ilícitas a nivel mundial, 192 millones de personas consumieron cannabis en el 2018, por lo que es la droga más consumida (World Drug Report, 2020).
Objetivo
Determinar la asociación entre el uso del condón y el consumo de drogas en migrantes.
Impacto
Esta revisión permitió identificar variaciones en la prevalencia del uso de condón y del consumo de drogas en la población migrante. Lo encontrado sugiere homogeneizar la forma de evaluar las variables de estudio y expandir las intervenciones en la comunidad para promover el acceso a los servicios de salud sexual, particularmente en México, el cual es un país de tránsito de migrantes y donde estos servicios no tienen costo.
Existe asociación entre el uso del condón y el consumo de drogas, la cual fue estadísticamente significativa. El consumo de drogas favorece el uso inconstante del condón, lo que incrementa el riesgo de adquirir alguna infección de transmisión sexual (ITS), además de otras cuestiones de salud mental derivadas del consumo de estas sustancias.
Estos datos también permiten establecer un programa de educación para la salud dirigido a las personas que migran, que incluya la dotación de preservativos, pruebas rápidas de VIH y la canalización de aquellos que obtengan un resultado positivo, lo cual puede contribuir a disminuir el riesgo de adquirir VIH.
